domingo, 13 de septiembre de 2009
El toro le quita el fuego al dragón
El encuentro frente a Defensores resultó ser un partido que mostró un Chicago casi completo, ¿porqué?, le faltó el gol. Se esperaba un partido trabado, bien disputado en mitad de cancha y poco jugado. Chicago tenía el recuerdo fresco de la eliminación en la temporada pasada del reducido, el Dragón también, por eso buscaría propinarle la primera derrota al puntero. El desarrollo en su totalidad fue parejo, la diferencia estuvo en las oportunidades desperdiciadas o salvadas por los arqueros. La clave estaba en ganar el medio por ello la disposición táctica de ambos entrenadores. El local intentó buscar desequilibro y ventaja desde el manejo de Ceratto y Lupino y la ayuda que Batallini podía propiciar por momentos. En cambio la visita se apoyaba para llegar al arco de Sanzoti en el manejo de Lemo y Domenéz, aunque también esperaba el aporte de Erviti cuando no estuviera abocado a la marca y a la asistencia de Pepe. En el octavo minuto de juego la chance estuvo del lado de Defe. Se produjo una contra que dejó solo a Molina y ante la salida de Gómez tocó al palo más lejano en diagonal y el balón rebotó contra el parante, pasando rápidamente el peligro. Cuando “El dragón” se dio cuenta que la visita tenía su mayor deficiencia en defensa ya que marcar con tres dejaba un agujero por el lado derecho en especial y Talín acostumbrado a actuar de central no podía parar a Maxi, hermano del Pupi Cerato, que fue uno de los más desequilibrantes en ataque. Entre el minuto 34 y el 40, Agustín Gómez, se convirtió en la figura del encuentro, ya que al menos se pudieron contabilizar dos intervenciones extraordinarias y salvadoras. Pasada la tempestad vino la calma hasta el final de la primera parte. En el segundo la actitud y la imposición en el campo por su posición y dominio del balón, dejó a Chicago cómo el equipo que se acercaría más rápido a la apertura del marcador. A pesar de sufrir la expulsión de Lemo, el medio se re equilibró con el ingreso de Distéfano por Ramos. El zurdo le dio mayor movilidad al trato del balón y pudo establecer algunas conexiones con el solitario Carboni, que aguanta hasta un misil si se lo tiran. Se acrecentó el ida y vuelta incansable de Ruso y Domenez pasó de la intrascendencia a ser un socio muy importante del torito Distéfano. Si hay alguien más a quién mencionar ese es Hernán González que es el jugador más solido y constante del fondo. Finalmente la contienda se fue con la sensación de que el empate fue el mejor resultado, pero cómo en cada afirmación existe una contradicción, la sensación fue que en el balance de los 90 minutos Chicago hizo más que Defe para llevarse la victoria. El punto suma y sirve para seguir en soledad en la punta. Cuatro al hilo sin perder ni recibir goles, ya es una racha con antecedentes en comienzo de un campeonato, ahora sólo queda extenderla. Carlos M Blanco.
Formaciones:
Club Atlético Defensores de Belgrano (3-3-2-2) 1. Sanzoti- 2. Villagra, 6. Bocca, 4. Martínez - 3. Rocchi, 8. Battallini, 5. Paez - 7. Ceratto, 10. Lupino - 11. Sconochiari 9. Molina.
Club Atlético Nueva Chicago (3-5-2) 1. Gómez - 3. Rocaniere, 2. González, 6. Talín - 4. Russo, 5. Pepe, 8. Ervitti, 11. Lemo, 10. Domenez - 7. Ramos, 9. Carboni
Cambios:
Defensores: 13.Tarabini x 3 (‘13), 15.Ascenzo x 4 (‘23st), 16.Mazoratti x 10(‘31st).
Chicago: 16.Distéfano x 7 (‘2st), 17.Cornejo x 8(’24st), 15.Lemos x 4 (‘41st).
Tormenta sobre Los Andes
La superioridad que demostró el conjunto de Mataderos fue contundente durante los 90 minutos. Cómo para matar el tiempo de la especulación y dejar en claro quién sería el ganador de la noche, a los siete minutos, el primer desborde de muchos, de Ruso sorprendió a la inanimada defensa y en el primer palo, Lemo anticipó cualquier movimiento de los defensores, cruzó la pelota de cabeza para dejar clavado a Cáceres en su lugar y marcar el primer grito de la noche.
El dominio ya estaba establecido a lo largo y a lo ancho del campo de juego. Pasaban los minutos y la visita no reaccionaba y Chicago probaba diferentes medios de acercarse a la segunda conquista. A los 20 se vio una jugada preparada que no resultó como en las prácticas y el tiro de Talín se fue por encima del travesaño.
El jugador al que había que cuidar del conjunto comandado por Luis Blanco era entre otros a el grandote Giménez. Éste se acercó a Gómez con un disparo lejano intrascendente. El centro delantero tuvo que retroceder en el campo en más de una ocasión para tener contacto con el balón.
Minutos más tarde en una acción calcada por su comienzo, le permitió a “El verde” estirar la ventaja, ya que Ruso volvió a desbordar por derecha y estaba entrando desde atrás tan veloz como un fantasma, Lemo cabeceó abajo y empezó una larga carrera para gritar por primera vez en su carrera, dos veces en una noche.
Lo que faltaba de la primera parte se fue sin pena ni gloria y con un entusiasmo y aplausos que bajaron de la tribuna, contagiado desde el césped.
El segundo tiempo siguió con la misma tesitura, y a pesar del esfuerzo y de los cambios el “mil rayita” no inquietó a la defensa y mucho menos a Agustín Gómez. La defensa estuvo acertada en cada intervención al igual que el debutante Rocaniere.
Cuando todo daba a entender que el partido estaba definido el DT hizo ingresar a Lemos por Erviti para reforzar el medio y eso produjo un retroceso en el campo y en el dominio del balón. Para remediar esa falla, se demoró siete minutos, ingresó Distéfano por el goleador. Cuando la tranquilidad volvió, se animó y juntó a Cornejo con el resto y la defensa ahora sí era de tres. El abrumante desempeño de “los reseros” dio la puntada final a dos minutos de que se cumpla el tiempo reglamentario. Una jugada antes Carboni, erraba increíblemente un gol mano a mano con el arquero y sin otra marca. Pero el nueve se redimió a la jugada siguiente convirtiendo la más difícil y colocó el balón entrando a la carrera por la derecha bien arriba, inalcanzable, para sellar la goleada. Tres a cero resultado final, tres victorias seguidas, y la punta en solitario para Chicago.
Carlos M Blanco.
Un Chicago diferente
La visita a Almagro no implicó un riesgo sino que fue la confirmación de que este equipo tiene más de una variante para lograr la victoria.
Se suponía que una cancha en pésimo estado podía entorpecer las intenciones de juego y anular al conjunto de Mataderos, a fuerza de una enajenada lucha en el medio y proponer un juego aéreo.
En esta ocasión, se demostró que jugar al fútbol implica adaptarse a las circunstancias, y eso fue lo que hizo “el verde”; jugándole de igual manera pero con la inteligencia de aprovechar las desventajas del rival. Las primeras llegadas al área de Pave fueron a través de centros buscando la cabeza de Carboni, que no lograba apuntarle al arco. El acercamiento a los arcos estaba interrumpido por el juego trabado, friccionado en el medio. Se trataba más de ver quién podía pegarle más alto al balón y al cuerpo del rival, olvidándose de los compañeros-el hombre en posesión de la pelota- siendo la mayor parte del tiempo errático.
Por el lado de Chicago alguna incursión de Cornejo alimentaba la esperanza de llegar con pelota dominada para marcar el desequilibrio. Nada de eso pasó y cada vez se hizo más complicado. Después de lo visto en la primer fecha frente a Morón, la propuesta del conjunto que enfrente a “el verde” se basa en la destrucción de sus líneas y en la marcación férrea a los desnivelantes del medio.
En un descuido en la marca del “tricolor” propicio el penal a Cerato que piso el área entre los muchos que intentaban derrumbar el muro del local y un evidente agarrón frente a los ojos de Vigliano, fue el desenlace para lograr lo que se había buscado desde un comienzo. Dieciocho minutos y Talín se hizo cargo del penal, para rematar alto, fuerte e inalcanzable, y así ponerle cifras definitivas al marcador.
Alguna jugada más pudo ampliar la ventaja conseguida, y aunque la victoria volvió a ser por la mínima diferencia, demostró que además del bien mentado “tiki-tiki” el conjunto de la República de Mataderos, tiene garra, espíritu y hambre de gloria.
Carlos M Blanco.
